El Negroni
Un amorío con un coctel clásico
La leyenda cuenta que, a principios del siglo XX, en Florencia, el Conde Camillo Negroni solía pedir un Americano —vermut, Campari y soda— en el bar que frecuentaba. Un día pidió algo distinto: que lo hicieran más fuerte.
El bartender sustituyó la soda por ginebra y terminó el trago con una piel de naranja en lugar de limón. Y el mundo nunca volvió a ser el mismo.
Así, casi sin intención de inventar nada, nació el Negroni:
un cóctel de partes iguales, amargo y directo, que no busca sorprender sino quedarse.
Desde entonces, no ha cambiado mucho. Y quizá ahí está su perfección.
Hay libros de cocina —y de bebidas— que prometen novedad.
Nuevos ingredientes, nuevas técnicas, nuevas combinaciones. Este no.
Este libro de Matt Hranek parte de una idea incomoda, el Negroni ya está completo:
1 Gin, 1 vermut, 1 Campari, 1 Garnish, 1 Buen Hielo y el vaso old fashinoned más delgado que encuentren.
Tres ingredientes, partes iguales, hielo, piel de naranja.
No hay misterio, no hay truco, no hay hack.
Un Negroni no se mejora inventándolo otra vez. Se mejora haciéndolo muchas veces.
Hoy, el Negroni es mi trago de elección.
Por encima del martini sucio de gin, que también quiero, pero que pide otra cosa.
Elijo el Negroni porque me obliga a estar presente. No se toma rápido. No se va solo. Su fortaleza te mantiene atento, concentrado. Te pide tiempo. Lo saboreas. Lo trabajas. Lo disfrutas.
Es, para mí, un pequeño premio. El tipo de trago que eliges después de una semana pesada, de un día largo o de un logro —grande o mínimo— que merece marcarse de alguna forma.
“el Negroni es el cóctel perfecto porque no intenta gustarte. Es amargo, es directo, y aun así termina siendo profundamente satisfactorio. Un trago que no te consiente, pero te acompaña. Creo que el Negroni es el cóctel perfecto porque está hecho de tres licores que no me gustan particularmente por separado. No me gusta el Campari, no me gusta el vermut dulce y no amo la ginebra. Pero cuando los juntas, con un poco de naranja, en el contexto correcto… es simplemente perfecto. Es un trago que te abre el apetito, te prepara para la comida, te despierta los sentidos y te coloca en el momento. Es raro encontrar una bebida que pueda hacer todo eso.”
— Anthony Bourdain
Tal vez por eso sigue vigente.
Porque, al final, todos llevamos un pequeño conde dentro. Alguien que, de vez en cuando, no quiere algo nuevo. Solo quiere algo un poco más fuerte.
Si este tipo de lectura te interesa, puedes suscribirte. Es gratis, por ahora.
Quiero platicarles de este magno evento el 20 de febrero el chef Hector Henderson de Rochelle Canteen visita México de la mano de Mundo Domingo en el restaurante CANA. Últimas reservas: Open Table
Y si ya no alcanzaron lugar, el chef estará haciendo su interpretación del Taco en Tacos Domingo - Pacheco el domingo 22 de febrero de 12 pm hasta agotar existencias. Ni empiecen con su “el que va saber hacer tacos” Porque al final del día, el taco no es un platillo es una forma de comer. Adiós primos.


